ago 29, 2011 Desactiva els comentaris
Estramonio (Breve cuento Borgiano)
By: Al
Y entre aquellos perdidos páramos, cuál puesto de vigía, se erigía una palapa humilde cosida por los vientos y resquebrajada. En ella vivían Farabundo José y María Bambú. Desde ahí controlaban su plantación, celosamente custodiada por tres fieros canes noche y día. Un esfuerzo no baladí: no en balde habían trabajado más de cuarenta lunas seguidas para tener a punto el cargamento. Y, por fin, todo estaba ya dispuesto. Así pues, avistando desde su ventana el material empacado en toscos fardos esperaron pacientes la llegada de Yatuél. A él encomendaron la tarea de vender el fruto de su trabajo.
Éste llegó al alba a lomos de un potrenco viejo. Con gesto cansado saludó, y cargó el primer fardo. Cruzó palabras y pesos con Farabundo, mientras la dulce Bambú le entregaba algo parecido a una infusión de hierba mate. “Para que la prueben“, le dijo. “Pero sólo un sorbo. Pocos han vuelto de este viaje y los que lo han hecho hablan todavía en sueños, como recién llegados de un mundo en el que Tlaloc, el señor de la lluvia, se les hace presente mientras Chapultepec sobrevuela sus cabezas en infinitos días sin noche“.
Yatuél, incrédulo, la probó al instante. Y entonces lo vio. Vio al pájaro quetzal desplegar sus alas coloreadas, inundando sus pupilas de luz, mientras sentía una lluvia de piedras de jade y ámbar sobre su cabeza. Mientras, cientos de palomas blancas de luz divina revoloteaban junto a él. Volteó los ojos y se desplomó.
Farabundo ya tenía en su mano las monedas para pagara a Caronte. Y cuando fue a depositarlas sobre sus párpados, Yatuél despertó, tan sobresaltado como resuelto. Y como al dictado de un ser superior, con la convicción sólo propia de los niños y de los guerreros exclamó:
-”Esto en la rave de Getafe me lo van a quitar de las manos”
Y así fue como sin mediar palabra, a lomos de su potrenco, se fue a la ciudad, tarareando las notas de aquél Manisero con el que Mamasita lo acunaba en las cálidas noches habaneras. La fiesta estaba por empezar.





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